2 de junio de 2026

El Reto Principal de las Personas Espirituales

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Jan Anguita http://www.jananguita.es

Este es un mensaje canalizado. No tengo un nombre para la entidad que lo transmite, pero sí sé que viene de nuestro hogar y que nos ama profundamente. Espero que te sea de utilidad.

Saludos queridos. Soy vuestro hermano de luz. Soy el que estaba a vuestro lado para despedirme cuando os fuisteis de casa e iniciasteis esta aventura. Y soy el que os estará esperando con los brazos abiertos cuando volváis.

Soy lo mismo que vosotros. Exactamente lo mismo.

Esta es una de las cosas que más nos cuesta transmitiros, y que vemos que más os cuesta asimilar.

Por mucho que digamos lo contrario, os seguís viendo como seres inferiores.

Creéis que los ángeles son más que vosotros.

Creéis que los seres de luz son más que vosotros.

Creéis que Dios es más que vosotros.

No es así. En absoluto.

Somos exactamente iguales que vosotros. Lo único que cambia es que estamos en un lugar distinto.

Imaginad a un ser humano que está en casa, descansando tranquilamente. Y luego imaginad a otro que está en la selva explorando nuevos caminos. El primero seguramente tendrá más buen aspecto, ¿verdad? Estará más limpio, más tranquilo y más relajado. El segundo, en cambio, estará más cansado y sucio.

Ahora bien, ¿diríais que el primero es mejor? ¿Diríais que es más fuerte y sabio?

Por supuesto que no. Está en un entorno más cómodo y fácil, sí. Pero esto no lo convierte en alguien mejor.

De hecho, es posible que el que está en la selva sea más fuerte. Los retos fortalecen.

Pues esto es lo que pasa con vosotros.

Estáis en un entorno complejo. De los más complejos que existen en el Universo.

Y estáis aquí por un motivo muy poderoso que beneficia a toda la Existencia.

Esto no os convierte en seres inferiores.

Todo lo contrario.

Sois el regalo más grande del Universo.

Sois los que hacéis que la Luz se expanda.

Hablemos de la terrenalidad

Hoy hablaremos de un tema importante, pero que está un poco olvidado. De hecho, ni siquiera tenéis una palabra oficial para ello en vuestro idioma. Así que nos la inventaremos. Lo llamaremos “terrenalidad”.

Lo que diremos hoy no es aplicable a todos vosotros. No todos tenéis este reto. Pero sí lo tenéis algunos.

La mayoría de vosotros conocéis el concepto de “espiritualidad”, ¿verdad? Y os encanta.

Os encanta meditar. Os encanta la gente pura. Os encanta todo lo que tenga que ver con la luz, la calma, la sinceridad y la armonía.

Ahora bien: ¿qué pensáis de lo “terrenal”?

En tu caso concreto, ¿qué piensas de las tareas domésticas?

¿Qué piensas de la política?

¿Qué piensas del dinero?

¿Qué piensas de tu cuerpo?

¿Qué piensas del sexo?

En nuestro lado del velo, que es vuestro verdadero hogar, no tenemos nada de esto.

No hay que limpiar la casa ni hacer la compra. Aquí está todo siempre limpio y reluciente, y el alimento que nos nutre está siempre presente y abundante.

Tampoco hay problemas de política. No hay nadie con intenciones deshonestas.

No necesitamos dinero. Colaboramos siempre. El bien común es algo tan obvio, que ni siquiera hay que hablarlo.

No tenemos cuerpo físico. Tenemos cuerpo de luz, y el cuerpo de luz siempre está perfecto. No hay cansancio, ni dolor, ni enfermedades ni nada que se le parezca.

Y no tenemos sexo. O, por lo menos, no como lo entendéis vosotros. Estamos en comunión constante, y no hay nada de pudor o vergüenza en ello.

Esto que acabamos de describir es vuestro estado natural.

Y, en el fondo, lo sabéis.

Por esto os molesta lo terrenal. Un parte de vosotros lo percibe como pesado e innecesario. E incluso sucio.

¿Te resuena esta sensación?

Si la respuesta es sí, te planteamos una pregunta muy importante.

¿Crees que todo esto es un error?

¿Crees que el dinero es un error?

¿Crees que el deseo sexual es un error?

¿Crees que tener cuerpo es un error?

¿Crees que la política es un error?

¿Crees que la vida “en la luz” es la vida correcta y que la vida terrenal es un problema que hay que superar?

Si piensas esto, déjanos que te digamos algo de forma muy clara: no es así.

Lo físico es tan luminoso como lo espiritual.

Es una creación de Dios, como todo.

Y tiene un sentido.

Haz las paces con la terrenalidad

Para una gran parte la humanidad, el reto principal es abrirse a la espiritualidad: estar más centrados, más presentes y más conectados.

Para otra parte, en cambio, este camino ya está bastante avanzado.

Para este grupo, el reto es otro: integrar la espiritualidad con la terrenalidad.

Si estás leyendo esto y te resuena, puede que sea tu caso.

Y si es así, tenemos un mensaje para ti: no tienes que ser más espiritual. No tienes que meditar más. No tienes que centrarte más.

Puedes seguir haciéndolo, por supuesto. Pero no es tu principal reto.

Tu reto es hacerte más terrenal.

Tu reto es mantener toda la luz que has ido acumulando durante años y proyectarla hacia lo físico.

Proyecta tu luz hacia el dinero.

Proyecta tu luz hacia el sexo.

Proyecta tu luz hacia el poder.

El cambio en la Tierra no llegará manteniendo las personas espirituales al margen de lo terrenal.

Llegará cuando las personas espirituales se fundan con lo terrenal.

Y una de ellas eres tú.

Tu hermano de Luz.


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